11 abril 2009

La cigarra y la hormiga

Soy empleado público. Sí, señor. Funcionario. Esos personajes
típicos, oscuros y en la sombra que, hagan lo que hagan, siempre están mal
vistos.
De ese colectivo que este año, POR PRIMERA VEZ en su historia ha
conseguido que las dos pagas extras vayan a percibirlas casi en su totalidad.
Sí, señor, en plena crisis.
De esos que veían con envidia cómo su joven y cualificado vecino albañil,
dicho con el mismo respeto que él me debe a mí,le restregaba en el bar del
barrio que ganaba 2800 euros al mes, su bonito BMW rojo y su nueva casa
mientras uno tenía que visitar el banco para pedir un anticipo de 300
euros con cargo a la paga extra no completa de junio y así equilibrar su
austero presupuesto.
Funcionario que, si no le congelaban el sueldo, se le incrementaba
año tras año un pírrico 2 % cuando el IPC subía el 5 o 6 y casi todos
disfrutaban de su cláusula automática de revisión salarial.
Por tanto, que ahora no vengan los salvapatrias pudientes a
echarnos a la gente encima sugiriendo congelación e incluso recortes de
sueldo como si fuéramos los responsables de que medio país haya estado
diez o doce años viviendo muy por encima de sus posibilidades sin guardar
para la llegada del crudo invierno. No, señor. Llevo 26 años en la
Administración. Como la mayoría de mis compañeros, mi sueldo sobrepasa
apenas el mileurismo y jamás mi cartera ha sido afortunada portadora de
uno de esos billetes ocultos en bolsas de plástico, colchones o paraísos
fiscales.
No conozco vacas gordas....ni flacas, y mi plaza, que era pública
y para todo el que la quisiera, me la he ganado a pulso.
Ahora nos piden además que consumamos y "levantemos" la economía ya que nuestro
sueldo es fijo.
Así que, salvapatrias, dejen que sigamos típicos, oscuros y en la sombra.
Y además, trabajando.


Un saludo

2 comentarios:

Angel Gomila dijo...

Ben dit Glòria! com ja sabem, hi ha de tot per tot, però le més fàcil sempre és criticar a nes des costat.

Mel.la dijo...

Demà sol.